viernes, 20 de junio de 2008

FOTOGRAFÍA, ARTE Y PUBLICIDAD: ERWIN OLAF

Fashion Victims (2000)
Erwin Olaf

La obra del fotógrafo holandés Erwin Olaf (1959) no suele dejar indiferente a casi nadie.

Genera grandes adhesiones y también fuertes rechazos, estos últimos debidos sobre todo a su manera directa y explícita de abordar temas como el sexo, el deseo, la belleza y la violencia, una libertad y desinhibición que en su caso siempre han ido acompañadas de una incisiva crítica de la hipocresía social, los tabúes, la doble moral o el abuso consumista; en definitiva, todo aquello que la sociedad contemporánea todavía acostumbra a ocultar o enmascarar aun a sabiendas de que ocupa un espacio esencial, no sólo en nuestras vidas, sino en la propia estructuración de nuestra sociedad.

Lo curioso es que esta posición, desarrollada en su trabajo artístico, coexista, en el caso de Erwin Olaf, con una destacada trayectoria como fotógrafo de publicidad.Si algo caracteriza su trabajo es el paralelismo entre su obra artística y los encargos profesionales en los campos más diversos. De hecho, muchas personas habrán visto imágenes suyas, en múltiples anuncios, sin saber que es él quien las ha realizado. Basta enumerar algunas de las marcas o compañías para las que ha ideado campañas publicitarias para darse cuenta del destacado lugar que ocupa: Nokia, BMW, Nintendo, Microsoft, Virgin, Camel, Heineken, Diesel, Levi’s, Audi o Silk Cut, entre otras muchas.

Dos de sus campañas (Diesel y Heineken) han recibido el León de Plata en el Festival de Publicidad de Cannes. Pero además, como un verdadero todoterreno de la imagen, ha realizado vídeos musicales, portadas de discos, carteles teatrales, vídeos para el Ballet Nacional de Holanda, una serie de nueve imágenes titulada Bodyparts para los servicios de la discoteca Roxy en Amsterdam, o ha diseñado, junto al prestigioso arquitecto Rem Koolhaas, unos lavabos públicos en Groningen.

Entre sus últimos trabajos destaca la realización, en 2005, del prestigioso calendario que cada año hace la marca de café Lavazza, y que ha sido encargado en otras ediciones a fotógrafos como Helmut Newton o David LaChapelle.

Existe, no obstante, una unidad de estilo que recorre su obra. La provocación, la fantasía, el erotismo, la sátira y el humor están presentes en todos sus trabajos, servidos por una producción visual muy sofisticada y una depurada ambientación. Los referentes visuales que impregnan sus imágenes tienen orígenes muy diversos, pero perfectamente ensamblados, desde la pornografía a la moda, pasando por la historia de la pintura, la contracultura, el pop o el cine de autores como David Lynch y Brian de Palma.

Aunque en sus propuestas artísticas se ha inclinado en los últimos años hacia el vídeo y la instalación, el núcleo de su trayectoria es esencialmente fotográfico.

Entró muy pronto en contacto con la obra de Robert Mapplethorpe, cuya influencia se deja notar enormemente en algunos de sus primeros trabajos en blanco y negro, especialmente en una temprana serie de autorretratos y en la serie Squares. Poco después, con las imágenes reunidas en Chessmen, an attempt to play the game (1988) y Ten tables (1993), ya comienza a desarrollar el universo exuberante, fantástico, y en cierta medida surrealista, que le caracteriza.

En estos momentos de su carrera, con unas atmósferas cercanas a las obras de Jan Saudek y Joel-Peter Witkin, sus fotografías se centran en una sexualidad plagada de juegos de poder, dominación y sumisión, explorando ya modelos de belleza y erotismo al margen de los cánones establecidos.

Un grupo de cuatro series posteriores, relativamente afines en sus intenciones y estilo, definirá el cuerpo central de la obra de Erwin Olaf. Se trata de Mind of their own (1995), un conjunto de retratos de niños con discapacidad mental que se convierte en una exaltación de la belleza y de la fuerza de la mirada; Mature (1999), que tiene como protagonistas a mujeres de 60 a 90 años, maquilladas y vestidas para convertirse en ejemplos de belleza y erotismo, que sirven para poner en perspectiva la industria de los modelos fotográficos, “demasiado pasada de la raya y sobrevalorada”, en palabras de Olaf; Fashion victims (2000), en la que una serie de hombres y mujeres desnudos, que encarnan a la perfección el ideal del sex-symbol, aparecen con la cabeza cubierta con bolsas de conocidas marcas, y que se convierte en un pronunciamiento contra el consumismo desmedido y la tiranía de la moda, y, por último, Royal blood (2000), un grupo de retratos imaginarios de algunas víctimas violentas de la historia instantes después de su muerte, como Lady Di, María Antonieta, Sissi o Julio César, que nos remiten al gusto por las tragedias y el melodrama en la sociedad actual.

Viendo en su conjunto este grupo de trabajos, no es extraño oír al propio Erwin Olaf declarar que su autor preferido es David LaChapelle o demostrar su admiración por Helmut Newton y su sinceridad a menudo cruda y sin piedad.

A partir de este momento, su obra se carga de cierto pesimismo y negrura con las series Paradise (2001) y Separation (2003). La primera, que consiste en siniestras imágenes de una fiesta nocturna con aire de pesadilla, transmite un sentimiento de locura perversa y decadencia.

El erotismo se vuelve negro, y en absoluto lúdico o excitante, el poder sexual se convierte en el símbolo del abuso. Separation, por su parte, es un trabajo que anuncia un cambio radical en su obra. Las imágenes que lo componen muestran la relación entre dos personajes con aire futurista, una madre y su hijo, en un ambiente cerrado y opresivo.

Como el propio Olaf declara, estas fotos “están en relación directa con el hecho de decir adiós y con el sufrimiento por las pérdidas en la vida. Es un adiós simbólico hecho después de la muerte de mi padre. He realizado y empleado esta serie como una especie de terapia”.

Inmediatamente después realiza, entre 2004 y 2005, las series Rain y Hope. Éstas muestran una madurez de nuevo cuño en su obra, tanto en el estilo formal como en los temas que aborda.
Se trata de dos trabajos absolutamente relacionados, que forman en la práctica una unidad, y que agrupan dos tipos de fotografías: una serie de escenas más o menos cotidianas, protagonizadas por personajes corrientes, situadas en un tiempo que remite vagamente a los años sesenta, en las que el tiempo y la acción aparecen detenidos; y un conjunto de retratos de los personajes que aparecen en esas mismas escenas. La atmósfera es introspectiva, habla de soledades e incomunicaciones, de pasividad e impotencia, de tiempo de espera. Los protagonistas de estas historias incompletas no mantienen ninguna relación entre ellos, están aislados o encerrados en sí mismos. No parecen esperar nada extraordinario, quizá otro momento exactamente igual al que acaban de vivir. La aparente estabilidad y felicidad que describe su entorno, o su propia pasividad, parecen ocultar un murmullo interior que habla de vidas solitarias, previsibles, o acaso de callada desesperación y desencanto. No hay expectativas, tan sólo una especie de serenidad pasiva, de tiempo detenido en interiores fríos, pálidos y depurados.

Como señala el propio Olaf, “es cada uno quien tiene un muro invisible construido alrededor suyo, bien sea autoconstruido o impuesto por la sociedad”. Inevitablemente, estas imágenes remiten a una serie de referentes visuales tremendamente influyentes: el melodrama clásico americano de Douglas Sirk o John Stahl o la pintura de Edward Hopper. De hecho, se podría describir la atmósfera de estas fotografías, al igual que ocurría en los cuadros de Hopper, como la manifestación “de una atmósfera desprovista de aire”.

Pero el mismo Erwin Olaf da algunas pistas realmente esclarecedoras sobre el origen de estas imágenes: “Todo empezó con los dibujos de Norman Rockwell. Me gusta ese tipo de sentimiento nostálgico. Originalmente, quería hacer algo realmente feliz, después de la depresión de mi última serie, Separation. Así que el punto de partida fue que todo el mundo iba a ser bello, y pedí a los modelos que actuaran de forma divertida. Pero aquello, de alguna forma, empezó a ser terrible, me di cuenta de que era un mundo que se había desvanecido. Entonces simplifiqué radicalmente las imágenes. Ahora cada cual está esperando exactamente nada, es el momento después de la felicidad. Ha sido también un proceso difícil, porque por primera vez he trabajado sin proponerme el uso del erotismo o ningún chiste sexual”.

Sus palabras dejan clara la inflexión que este trabajo supone en sus planteamientos. Pero si algo conecta estas imágenes con toda su obra anterior es su persistente afán por construir un comentario crítico sobre la sociedad y los valores imperantes, en este caso, sobre la ambigüedad de las apariencias, sobre la superficie tranquila y la tormenta interior silenciosa, sobre lo familiar y conocido que se vuelve ajeno y extraño.

tomado del Pais.com escrito por Alberto Martín

jueves, 19 de junio de 2008

TERCER VIDEO MAS VISTO EN YOU TUBE

Lo que tú quieras oír es una historia de amor sobre la relación entre la ficción y la realidad. Siempre nos dijeron que contabamos historias para evadirnos de la realidad, pero no es cierto, contamos historias para transformar la realidad

Nada menos que una cifra superior a los 60 millones de reproducciones es el récord alcanzado por el cortometraje 'Lo que tú quieras oír'.

¿Cuántas películas desearían ese número de espectadores? ¿Qué series? ¿Qué debate entre Zapatero y Rajoy? El culpable es Guillermo Zapata, su director, que también es guionista de la serie de Telecinco 'Hospital Central'. Para ello ha sido fundamental su pasión por internet y una extraordinaria visión para las posibilidades de difusión de la red.

Le ha hecho, por el momento, entrar en la historia de YouTube al hacerse con el tercer puesto en el escalafón de número de reproducciones históricas a nivel mundial. Por encima sólo se encuentran 'La evolución del baile', un vídeo en el que un cómico estadounidense repasa en seis minutos la historia del baile moderno, con casi 77 millones de visionados, y el videoclip 'Girlfriend' de la cantante canadiense Avril Lavigne, visitado por casi 75 millones.

Creative Commons y una campaña por la red, el secreto del éxito.

Guillermo Zapata siempre planificó para el cortometraje una licencia
Creative Commons. Se trata de una licencia no comercial, lo que permite copiarlo, distribuirlo, mostrarlo o modificarlo libremente sin fines comerciales. Al tener poca experiencia y tiempo limitado decidió moverlo por la red y no mandarlo a festivales porque le parecía "mucho trabajo sacar las copias necesarias, hacer el pressbook, las fichas". De hecho, sólo ha sido seleccionado en 'Fotogramas en corto' y en el festival 'Filmets' de Badalona.

Por ello, Guillermo se centró en distribuir su obra por internet. Para ello, no solamente la subió a YouTube sino que creó una página oficial: loquetuquierasoir.com. La distribuyó él mismo por su blog y por blogs de otros amigos relacionados con el cine. Poco a poco, el cortometraje empezó a tener visitas y más y más blogs, como Barrapunto, Blog de cine o Moonfleet iban enlazándolo.

Cuando las visitas se contaban por más de 100.000, algunos medios comenzaron a interesarse, lo que, por un efecto bola de nieve, iba haciendo que crecieran más. Según el propio guionista y director: «en los momentos en que un medio hacía alguna referencia se notaban picos de subida en el número de visitas».

El progresivo éxito de este corto en internet fue referenciado por medios como 'La Vanguardia', '20 minutos', 'EP3', 'ABC', 'Antena 3', 'La sexta', 'Fotogramas' y 'Cinemanía'. Pero lo más importante no son los medios tradicionales: "La gente no se limita a verlo, sino que normalmente lo enlaza", comenta Zapata, que va siguiendo la evolución del corto por internet: "Cada dos o tres días hay un blog que lo enlaza".

Más de 60 millones de visitantes sería 1,5 veces la población española, por lo que resulta evidente que el corto ha traspasado fronteras, lo que además demuestra la universalidad de la red. Aunque desde Latinoamérica ha habido muchos seguidores de 'Lo que tú quieras oír' fue muy importante su inclusión en la lista de vídeos promocionados por YouTube. «Normalmente esta lista», dice Zapata, «sólo recoge vídeos en inglés. Quizá el hecho de que el título estuviera en español llamara la atención de los anglosajones».

Además, Guillermo Zapata es muy atento y escribe a todos los blogs que referencian su corto expresándole su agradecimiento. Pura labor de marketing, que también es importante. 'Un yo me lo guiso yo me lo como' que a Guillermo le ha servido, después de producirse él mismo el corto, para conseguir productora para su siguiente trabajo, que está ya en fase de postproducción. Y, por supuesto, estará en Internet, pero el director espera que esta vez sí recorra el circuito de festivales.

Una idea fraguada en los sueños de Universidad.

Bien, sabemos cómo se ha distribuido el corto, una obra que podéis ver aquí mismo, una historia de amor sobre la relación entre la ficción y la realidad. La protagonista, Fátima Baeza, una cara conocida de 'Hospital Central', llega a casa mientras habla con una amiga y tiene un mensaje de su novio en el contestador, un mensaje que ella no espera. Debe decidir si quiere vivir la realidad o construir su propio mundo paralelo. Pero... ¿cómo se llevó a cabo el proyecto?

Todo empezó cuando Guillermo estaba en la facultad. Leyó un cuento de Fernando León que hablaba sobre los mensajes en los contestadores telefónicos.Después, viendo 'Familia', del propio Fernando León, se le ocurrió una idea de relacionar lo de los contestadores automáticos con la imaginación. Todo gracias a la famosa escena en la que se hacen interpretaciones con las formas de las nubes. ¿Y si alguien pudiera cambiar el contenido de los mensajes de los contestadores? Escribió una primera versión. Y al ver 'Olvídate de mí', de Michel Gondry y escrita por Charlie Kaufman, vio que el truco de manipular formatos analógicos funcionaba. Y no se lo pensó dos veces. Cambió el final del guión para hacerlo más contundente y 'p'alante'. Así, pues, si hay influencias, podemos hablar nada menos que de Fernando León, Michel Gondry o Charlie Kaufman.

El rodaje fue una jornada maratoniana de 16 horas en la propia casa del director el 5 de febrero de 2005, hace ya tres años. Hasta sólo tres días antes no encontraron el principal elemento del corto, el contestador automático. «Estaba agobiadísimo», comenta Guillermo, «hasta que se me ocurrió contárselo a la chica de producción y en cinco minutos había resuelto el problema. Sólo había que meterse en segunda mano. Un señor vendía un contestador analógico, justo lo que necesitábamos».

La música, creada por Felipe Vara de Rey y Javier Chica específicamente para el corto, también está sujeta a la licencia Creative Commons. Son miembros del grupo Sambadarua. Tanto ellos como Guillermo Zapata están involucrados en Lakermes, un grupo formado también por algunos miembros de la banda de hip-hop 'Hechos contra el decoro', que cuelga sus canciones de forma gratuita en su página web.

¿Es ésta la forma más eficaz para los nuevos cineastas de darse a conocer en la red?

Estamos muy acostumbrados a escuchar: «internet es el futuro». Pues también lo es del cine y de aquellos que quieren reivindicar su talento para más adelante abarcar proyectos y retos mayores. La red tiene muchas posibilidades. Aprovechémoslas. Guillermo es el ejemplo a seguir para los cortometrajistas y el lugar donde los aficionados a este formato pueden buscar pequeñas joyas. YouTube sirve para algo más que para ver los testimonios de La Hora Chanante o vídeos de accidentes de coches, campañas electorales o tipos que se dan tartazos en la cara.

SIGNIFICO, LUEGO EXISTO

Foto de Oliviero Toscani, el controversial fotógrafo de Benetton


Un día en la vida de los hombres

Por: Julio Mitjans

El catorce de junio, en Cuba, sucedió algo inusitado: gays, lesbianas, bisexuales,t ransexuales, travestís, se reunieron en las Playas del Este en Ciudad de La Habana, para celebrar el día del orgullo gay en Cuba. Así fue como ellos lo vieron, los asistentes.

Ondeó la bandera del arcoiris, y por primera vez en la vida vi a más de un policía dedicándose a cuidar el orden realmente, cuando de homosexuales se trata. Porque en Cuba, aunque no sea noticia nueva, es imposible recordar una escena como esa, los policías cuidando la tranquilidad ciudadana de la comunidad homosexual.

Los agentes del orden miraban con expectación tratando de encontrar una razón del por qué de aquella actitud nueva para ellos.

Repito, los homosexuales siempre han sido uno de sus blanco favoritos. Es más, debo compartir algo. El fin de semana precedente al sábado 14 de junio, se desplegó en toda la ciudad un operativo policial destinado a purificar la comunidad homosexual. Fui testigo de cómo eran detenidos ciudadanos en la calle, cuando después de la semana laboral es habitual que el homosexual habanero salga a tomarse unos tragos y coger aire, ligar en los alrededores del Capitolio, parque de la Fraternidad, Malecón, y la esquina de 23 y L.

Así fue durante toda la noche; “había que garantizar la tranquilidad ciudadana en Mi Cayito”, no se les podía ir de las manos “aquella concentración de maricones y tortilleras”; así se expresaban los policías con respecto a los homosexuales.

Pero volvamos al catorce. Qué pasó allí?

Confieso que estaba emocionado. Mariela Castro dijo unas palabras. Habló de la necesidad del respeto a la diferencia.

Esta mujer ha sido la única voz visible en los círculos de poder de nuestro país. Ella argumenta la necesidad de aceptación de los homosexuales, que han vivido un exilio interno que ya es atávico.

Ahora, qué significa que una mujer tan cercana al poder sea la abanderada de esta lucha? No es mi ánimo desautorizarla, porque lo importante es que alguien lo haga de manera visible. Solo que en Cuba este no es un tema que se pueda ver como un fenómeno aislado.

La sociedad cubana en su ámbito doméstico siempre ha sido pacata, prejuiciosa, machista, racista. Siempre optando por la corrección que implica el silencio selectivo; siempre creyendo que es mejor excluir que sumar.

Así nos hemos formado. Con temor al que dirán, y por supuesto, con la significativa doble moral que esto engendra.

Es necesario que el respeto a la diferencia sea una presencia en nuestros más significativos actos y en los más personales. Por esta imposibilidad de convivir con la diferencia, se perdieron los hacedores de oficios, de valor estructural incalculable para la sociedad. Ellos se perdieron porque había que ser universitario.

Nuestra educación también debe cambiar. No todos tenemos que ir a la universidad para ser. El hojalatero, la costurera, el cocinero, el carpintero, el zapatero, el artesano, el barbero, el plomero, el albañil, son personas útiles y necesarias a la sociedad, y el sistema educacional cubano no les da el adecuado lugar que merecen, al no connotar a nivel comunitario, la importancia de su labor y de su espacio en el sistema de redes socio culturales.

Me pregunto, por qué en un estado laico, los practicantes de la santería deben pedir permiso policial para realizar sus ceremonias; y no están obligados a pedirlo los católicos y las denominaciones protestantes del Consejo Ecuménico Nacional.

Soy más explícito. Las misas católicas y los cultos de los protestantes no están sujetos a restricción policial alguna, sin embargo, los toques de tambor a los orishas solo pueden realizarse previa autorización policial.

Así andando las cosas, Mariela Castro, junto al proyecto Color Cubano que se encarga de las reivindicaciones del negro, son un oasis en la vida cubana, sociedad en la que tanta diferencia no es admitida. Es silenciada, y no reconocida.

Ahora sólo queda decidirnos por una sociedad más justa, menos discriminatoria, en la que los significados cumplan su función y no sean silenciados u obviados.

La Habana, junio del 2008

miércoles, 18 de junio de 2008

PELOTERO LA BOLA. Los Mets necesitan al Duque Hernández

Los Mets necesitan desesperadamente que El Duque acelere su recuperación

El Duque Hernández
Publicado en El Nuevo Herald - 18 de Junio del 2008


En la soledad del campo de entrenamiento de los Mets en Port St. Lucie, casi se puede escuchar el golpear constante de la bola contra la mascota del receptor: es Orlando “El Duque” Hernández que acelara su recuperación.

El lanzador cubano ya lanza diariamente encima de un montículo y tiene como fecha de regreso a las Grandes Ligas los días cercanos al Juego de las Estrellas. “Esa es la meta, unos días antes o después de ese momento”, explicó Hernández. ‘‘Para mí esta espera ha sido un siglo, pero creo que valdrá la pena, porque cuando regrese no pienso bajar más.

Todavía no he dicho la última palabra”. Desde la temporada pasada, las lesiones han impedido que el cubano despliegue todo su talento y pueda contribuir a un conjunto que no acaba de encontrar el rumbo y hace un día despidió al mánager Willie Randolph.

Su última lesión estaba relacionada con un tendón en el pie derecho que le obligó a perder parte del entrenamiento de primavera y antes un juanete en el mismo pie le obligó a cambiar toda su mecánica de lanzar. Los Mets han utilizado a Mike Pelfrey como sustituto del cubano. “Al parecer todos esos problemas han quedado atrás”, manifestó El Duque. “El pie no me duele, y eso que estoy entrenando fuerte. La próxima semana ya lanzaré contra bateadores en juegos y de ahí pasaré a encuentros reales”.

A Hernández le sorprendió un poco el despido de Randolph, quien siempre mantuvo excelente relaciones. Considerados los favoritos para ganar el campeonato de la Liga Nacional antes de la temporada, los Mets, con una nómina de 138 millones de dólares, han dejado mucho que desear. “Uno nunca quiere ver partir a un compañero”, aseveró el antillano.

“Willie se va pero no por falta de entrega y esfuerzo. Por desgracia, las cosas no salieron bien y él paga el precio”. Si su recuperación no se detiene, Hernández se uniría en la rotación al otro veterano del conjunto, el dominicano Pedro Martínez, quien regresó recientemente de la lista de los inhabilitados.

En 10 temporadas en las Mayores con los Yankees, los Diamonbacks, los Medias Blancas y los Mets, Hernández acumula foja de 90-65 con 4.14 de efectividad. En igual número de campañas en la isla con Industriales, su balance es de 126-47 con un excelente 3.05 -cuando imperaba la bola viva y el bate de aluminio- de promedio de carreras limpias.

RETABLO DE CINE CUBANO


Guión : Díaz Torres, Daniel, Díaz, Jesús
Producción: Humberto Hernández
Dirección: Daniel Díaz Torres, Jesús Díaz
Musica: Frank Delgado
Fotografía: Raúl Pérez Ureta
Edición: Jorge Abello

Con: Thais Valdés, Reynaldo Miravalles, Alberto Pujol, Carlos Cruz, Raúl Pomares, Alina Rodríguez, Jorge Martinez, Enrique Molina, Idalmis del Risco, Ulises Toirac

Sinopsis.
La joven Alicia, funcionaria de la cultura, está encargada de apoyar el desarrollo del teatro en Maravillas y pronto se da cuenta que las personas y las cosas en esta ciudad son peculiares. Olas de cucarachas pasan por la pared de su habitación en el hotel. Se abre el espejo encima del lavabo y se ve el rostro de un hombre afeitándose. Muchos de los habitantes no son revolucionarios modelos, sino simplemente flojos, tacaños, egoístas y corruptos. En el sanatorio del lugar se trata de curar a los que "llamaron la atención". A Alicia todo le parece como una pesadilla y ella empieza a luchar contra esta misteriosa situación.

martes, 17 de junio de 2008

NIÑA TALENTOSISISISIMA

Sólo me resta decirles que no puedo decirles nada.

Si quisiera sin embargo rectificar un error.

Ayer puse que era Donna Summer la jurado que se levantaba emocionada con la voz y la interpretacion de esta niña que se llama Bianca Ryan, la cual con sólo 11 años se impuso y se consagró como la ganadora de America's Got Talent.

Hoy les rectifico, y digo que la jurado es la actriz y cantante Brandy Rayana Norwood la cual también a la temprana edad de 14 años firmó contrato con la famosa Atlantic Recording Corporation. Lanzó su primer album, Brandy, en 1994. Algunos simples como I Wanna Be Down, Baby y Brokenhearted encabezaron las listas or varias semanas. La pista Baby fue nominada como mejor canción de R&B en los Grammys de 1996.

ODA A MI GENERACIÓN: RECUERDOS Y ARGUMENTOS I

Recuerdos y argumentos (1)
Por Marlene Azor Hernández.

Tengo recuerdos nítidos del impacto de la perestroika en Cuba y del desasosiego que creó en la alta dirección política del país. La perestroika fue demonizada en Cuba, en las palabras del máximo líder: “Y ahora el veneno nos viene del espíritu santo”.

Todos los que habíamos estudiado en la URSS de pronto pasamos a ser estigmatizados. Los que aún estudiaban Ciencias Sociales en aquel país se les hizo regresar lo más pronto posible, sin terminar sus estudios, porque en sus reuniones, los estudiantes, comenzaron a plantear la necesidad de cambios y el cuestionamiento a la rigidez y obsolescencia del sistema que había sido copiado por Cuba casi con puntos y comas.

Lamentablemente hay un equívoco respecto a las fechas históricas. La perestroika comenzó en mayo de 1985 en la exURSS, a pesar de lo cual las autoridades cubanas se empecinaron en que habían comenzado primero. En realidad el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas comenzó con el Tercer Congreso del Parido Comunista cubano en los primeros meses de 1986. Tanto se repitió que los cubanos habíamos empezado primero, que hoy, actores sociales de primera línea de esa época, repiten el equívoco y añaden algo para mí lamentable y es el mérito de la dirección política del país, de tener una previsión “estratégica muy inteligente”.
Yo digo que tal mérito no existe.

Recuerdo que por primera vez en la historia de la Seguridad del Estado, el encargado de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana se me acercó, se presentó como tal y pidió verme y visitarme en mi casa. Le di la dirección y apareció en mi casa para pedirme con toda naturalidad que necesitaba que yo le informara sobre todos los profesores y estudiantes que escucharan Radio Martí y leyeran Novedades de Moscú, una publicación soviética que tenía una cobertura muy amplia en la Ciudad y que ahora se vendía como pan caliente junto a Sputnik y otras publicaciones soviéticas antes sin salida en los estanquillos de ventas.

Mi sorpresa fue mayor porque detrás de donde se había sentado el “compañero” yo apilaba una montaña de todos los números de Novedades de Moscú. Entonces con una seguridad en la voz pero no en las entrañas, le respondí que si yo debía informar eso, la primera que tenía problemas ideológicos era yo porque con sólo virarse de su asiento constataría que yo los coleccionaba. Se fue y nunca más me molestó. Pero era una señal inequívoca, la lectura de la perestroika por el poder en Cuba, era de un movimiento político tan nefasto como lo había sido históricamente el capitalismo norteamericano.

Nunca sentí como en esos años el entusiasmo civil de amplios círculos de la sociedad cubana por repensar y renovar el sistema de la Isla. En 1987 fue la visita de Mijail Gorbachov, y lo recuerdo como la única de un mandatario extranjero a la Isla que no necesitó ninguna convocatoria. Ni la UJC, ni el Partido, ni el sindicato tuvieron que hacer la presión de siempre para que todos asistiéramos a dar la bienvenida a ese presidente. En la bienvenida por 5ta avenida, vi las caras de los participantes y nunca antes o después sentí en esos rostros la alegría y las esperanzas de cambios, un entusiasmo contagioso y una complicidad de quienes pensaban estar viviendo un momento excepcional en sus vidas.

Luego todos seguimos la visita y los intercambios entre los presidentes por la televisión y se hizo notoria la tensión y tirantez de los encuentros. La dirección política de Cuba tomaba distancia de la perestroika incluso haciéndolo saber en el tono (enojado) y la gestualidad (rompiendo espacios de protocolo) de su presidente en los encuentros televisivos con el visitante. Recuerdo que sentí vergüenza ajena.

En esa época se había efectuado la renovación de algunos funcionarios claves como Carlos Aldana al frente del departamento ideológico del Comité Central del Partido, y Roberto Robaina al frente de la UJC. Los cambios que se pretendían eran cosméticos: convertir a la UJC en una organización festiva, y quitarle su tradicional seriedad sin cambiar ningún contenido. Es verdad que no sé porqué extraña razón la aplicación del socialismo en todos los países ha sido acompañada de una solemnidad declarativa y formal suprahumana y de una falta de sentido del humor insólita. Quizás ese era el principio rector de la nueva política para el cambio de estilo de la organización.

La imagen de su secretario general era paradigmática, un vestuario informal, con prendas en las muñecas y el cuello, el pecho a medio ver, más parecido a la imagen de un salsero que a la de un funcionario. Por su parte Carlos Aldana, presentándose con aires renovadores, terminó acuñando el infeliz término de “ partes blandas” para referirse a todos los sectores intelectuales, supuestamente “flojitos” ideológicamente porque sencillamente intentaban nuevas ideas, nuevas opciones para el trabajo y el hacer intelectual y político del país. El que no coincidiera con el discurso oficial era “blando” per se y eso significaba, desviado, revisionista y finalmente enemigo de la revolución.

Recuerdo una anécdota que me contaron de una reunión presidida entre otros por Soledad Cruz, que los rumores identificaban con ser algo más íntima que un “cuadro de confianza de Aldana”, levantando el fantasma de la perestroika como el enemigo y dijo parafraseando un verso de Silvio Rodríguez “Cuidado que el enemigo está en el jardín” a lo que respondió en voz alta Ramón Fernández Larrea, “no Soledad, en la cama”.
Quizás esa fue la respuesta más contundente que el sector intelectual devolvió al lamentable Aldana con su clasificación de “duros” o “blandos” más propicia del oficio de repostería que de político.

Estas líneas las escribo consciente de mi parcialidad en el análisis. Aunque citaré textos de otros autores cuando lo considere necesario, soy responsable de las tesis que sostengo y ofrezco una visión personal del tema.

Mis tesis son las siguientes:

El movimiento de las artes plásticas en los años 80s en Cuba es el resultado de dos variables fundamentales:

1-Los cambios institucionales que se producen en el Ministerio de Cultura, específicamente en la dirección de las artes plásticas en los inicios de los 80s, y su consecuencia para todas las instituciones, publicaciones, y eventos que se posibilitan en esa área de la creación artística,

2-La influencia de la perestroika en la Isla, y su correlato en la política cubana del Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas.

El movimiento de la plástica en los 80s es el último intento revolucionador, orgánico y auténtico de renovar la sociedad cubana sin renunciar a las bases del sistema. Auspiciado desde las instituciones, el movimiento las rebasa y las coloca en crisis. Crisis que desemboca en la diáspora de artistas plásticos, facilitada por el propio poder político cubano en la primera mitad de los años 90s (me refiero a que se les permite salir sin oponer obstáculos)

Del año 80 al 86, el movimiento de las artes plásticas es sobre todo un movimiento de renovación y actualización estético. No tiene la intención de mezclar demandas políticas de renovación social. Sin embargo a partir de 1986 hasta el final de la década, la creación artística está relacionada con las demandas políticas. Una síntesis y a la vez símbolo del ethos de esos años es la instalación de Aldito Menéndez: Revivalarevolu, al pie de la cual se solicitan fondos para culminar la tarea (ambas, la metafórica y la propia instalación) Establecer la variable del cambio institucional en Cuba como esencial para el movimiento de los ochentas es reconocer que en el tipo de sistema que se construye desde 1959, la sociedad se dirige de forma piramidal y que sólo desde el estado, en su nivel central, se controla, se transforma, y se facilita las prácticas sociales incluyendo las artísticas.

Lo anterior no demerita la acción y la intencionalidad que gran parte de la intelectualidad cubana manifestó una vez las puertas entreabiertas. El movimiento con exigencias de cambios irrumpió con fuerza creciente y no sólo desde las artes plásticas aunque sus expresiones más grupales y articuladas se definieron desde ese ámbito. Hoy, recordando esa época me atrevo a decir que la utopía de unir creación artística y renovación social, vanguardias estéticas intelectuales y políticas, más aún, en los mismos actores sociales, fue cierta en la segunda mitad de los años 80s en Cuba, y es un fenómeno inédito en la historia. “El lugar que no existe” estuvo localizado por varios años en la geografía de la más grande de las Antillas.

NOKIA Y SPIKE LEE SE UNEN POR... el cine?

Spike Lee dirigirá una película producida con material filmado exclusivamente a través de teléfonos móviles en colaboración de cualquier aficionado, para lo que se ha asociado con el fabricante finlandés Nokia.

Ambas partes informaron en Nueva York (EEUU) de que la película consistirá en tres actos y el argumento general de cada uno de ellos se propondrá a través de Internet, de forma que, durante cuatro semanas, a partir de la presentación, los interesados podrán rodar sus escenas.

"La elaboración de películas está cambiando y el arte generado por móviles se está convirtiendo rápidamente en el próximo medio para filmar", dijo hoy Lee, en un comunicado para presentar el proyecto que, en su opinión, supone "la democratización del cine".

El también guionista, productor y actor estadounidense añadió que "los aspirantes a cineastas no tendrán que ir más a la escuela de cine para hacer un gran trabajo". "Con un simple teléfono móvil, casi cualquiera puede ahora convertirse en un cineasta", aseguró.

La trama versará sobre la historia de la humanidad y su reflejo en la música. La gente puede presentar textos, música, vídeos o imágenes, que luego serán seleccionados para que los internautas voten al ganador de cada acto. La labor de Lee consistirá en dirigir la cinta a través del sitio en la red, para una vez construida la película presentarla este mismo año en Los Ángeles (California, EEUU).

lunes, 16 de junio de 2008

ODA A MI GENERACIÓN: Alexis Triana y Fidel

Este suceso que abajo se narra, fue uno de los momentos de mayor optimismo en la Universidad de la Habana, quinquenio 83-88.
Todos pensamos que la suerte estaba echada y que el protagonismo nos había llegado por fin de nuestras propias manos.
Que pasó? No lo sé.
Mientras, cuelgo la historia de la reunión de periodismo contada por los Miquis de Miami y rectificada por Jorge Fernández Era, un protagonista de la misma que ese sí, vive en la Habana, Cuba.
Quiere decir, que no está dicha la última palabra: Si alguien tiene otra versión acá lo espero.

Así empezó su intervención el estudiante de cuarto año Alexis Triana frente a Fidel Castro, con quien se reunían, el 26 de octubre de 1987, los alumnos y profesores de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana. También estaba el posteriormente defenestrado Carlos Aldana en aquella sala del Palacio de la Revolución.
El encuentro había sido solicitado en más de una ocasión por los estudiantes y docentes, a partir de todo el hervidero de ideas que la perestroika gorbachoviana había generado en Cuba.
Muchos de los que asistimos pensábamos, ingenuamente, en respuestas a lo que la “glasnot soviética” sacaba a la luz y nosotros leíamos ávidamente en las después censuradas publicaciones “Novedades de Moscú” y “Sputnik”. Queríamos saber por qué estábamos redescubriendo en aquellos escritos lo que pasaba en Cuba. Sin embargo, aquel encuentro terminó con un “solo de boca” de Castro, desmintiendo y justificando todo lo que de forma sincera habían expresado abiertamente los estudiantes, teniendo en cuenta el lugar de reunión, el contexto nacional y mundial, y la tensión por los cuestionamientos de los asistentes al gobierno.

¿Dónde están hoy algunos de los principales protagonistas de aquel día?













Alexis Triana: No sabemos si dijo aquello porque lo sentía, o porque trató de calmar el ambiente o, sencillamente, porque fue su manera oportunista de abrir el diálogo. Intentó explicar su idea de las manifestaciones del culto a la personalidad de Castro dentro de Cuba, pero el “Monólogo en Jefe” no lo dejó. Fue el último que habló antes de la perorata de aquel, que puso fin al encuentro en la madrugada.
Triana vive y trabaja en Holguín, a donde fue a cumplir el servicio social por solicitud propia, según los profesores que estuvieron en la reunión de ubicación laboral. Es el Director Provincial de Cultura y fue directivo de la Asociación Hermanos Saíz.

Iván El Terrible: Su intervención giró también sobre el culto a la personalidad de Castro. Trató de ejemplificar con algo que dijo haber leído en la prensa cubana: que Castro había regalado un central azucarero a un país latinoamericano. Esto generó una especie de controversia y una incisiva sesión interrogadora de Castro sobre lo que él estaba diciendo. El dictador mandó a buscar la publicación y la mostró satisfecho: “Dona Cuba un central azucarero…” Iván no pudo hablar más. No sabemos por dónde anda, pero ojalá que le vaya bien, porque era una gran persona.

Jorge Fernández Era: Era un tipo mordaz y talentoso. Habló de los planes de construcción que nunca acababan y de la locura castrista del médico de la familia. Nunca terminó la carrera; al menos con nosotros. Formó parte del grupo humorístico Nos Y Otros. Creemos que sigue en Cuba, pero no sabemos qué está haciendo. Aquí lo pueden ver en una presentación de Nos Y Otros en el 96. Es el primero que sale en la obra.

¿Dónde están algunos de los principales protagonistas del día después?
Al día siguiente del encuentro, el ala radical de la juventud comunista y de la FEU promovieron todo un movimiento contra las expresiones “diversionistas” y cuestionamientos a Castro y su sistema. A la cabeza estuvieron:

Lidia Señarís: Como secretaria general de la UJC fue propulsora de la cortadera de cabezas y de las reuniones de análisis en todas las aulas. Era una de las “comecandelas” de la Facultad. Luego de graduarse trabajó en Prensa Latina. Fue a España…y se quedó. Así es la vida.












Rosa Miriam Elizalde: Otra “comecandela”, compañera inseparable de Señarís en el movimiento de “reafirmación revolucionaria”. Llegó a ser subdirectora de Juventud Rebelde. Su carrera ha sido meteórica por los entresijos del poder cubano: hoy es la periodista del Consejo de Estado, co-autora con Luis Báez de libros como “Los disidentes” y “Chávez nuestro”. Se casó con José Pertierra, el abogado americano que representa al gobierno chavista.





Rolando Segura: Este incipiente “talibán rojo” pidió también sangre en aquel momento de verdaderas confusiones. Era dirigente de la juventud, se graduó e inició la carrera de reportero de la televisión cubana. Hoy es diputado a la Asamblea Nacional, corresponsal de Telesur en Cuba y de la Mesa Redonda, profesor de la Facultad de Comunicación Social, y viajante continuo a México a impartir cursos. El oportunismo lleva su nombre, para no hablar de otras cosas más cercanas al perfil ocupacional de Mariela Castro.

¿Cómo terminó esta historia?

Sencillo: lo que había comenzado como un proyecto para recabar respuestas a las inquietudes de los estudiantes sobre lo que pasaba en la sociedad cubana y en el entonces bloque comunista europeo, finalizó con más dudas que nunca, gracias a las "Mesas Redondas Instructivas" que cual "Brindis por el Sonso", impartió Aldana a cada uno de los cursos de la Facultad.
Uno de los participantes en ese encuentro, el entonces profesor Wilfredo Cancio, también revivió ese hecho.

UMBERTO ECO Y EL FÚTBOL

EL MUNDIAL Y SUS POMPAS*

Muchos lectores, recelosos y malignos, al ver el distanciamiento, fastidio y, digámoslo, mala intención con que trato aquí el noble juego del fútbol, albergarán la vulgar sospecha de que yo no quiero al fútbol porque el fútbol jamás me ha querido a mí. Es decir, creerán que he pertenecido a esa categoría de niños o adolescentes que, apenas tocan el balón —admitiendo que lleguen a ello—, lo lanzan dentro de su propia portería o, en el mejor de los casos, lo pasan al adversario, cuando no lo mandan, con tenaz obstinación, fuera del campo, más allá de setos y vallas, perdido en cuevas y arroyos o ahogado entre varias fragancias en el carrito de los helados, de modo que sus compañeros no lo quieren consigo y lo excluyen de las ocasiones agonísticas más alegres. Ninguna sospecha habrá sido nunca más lúcidamente cierta.

Incluso diré más. En el intento de sentirme igual a los demás (como un pequeño homosexual aterrorizado que se repite obstinadamente que deben gustarle las chicas), rogué muchas veces a mi padre, forofo equilibrado pero constante, que me llevara consigo a ver el partido. Y cierto día, mientras observaba con indiferencia los insensatos movimientos que tenían lugar allá abajo en el campo, sentí como si el alto sol meridiano envolviese hombres y cosas con una luz congelante, y como si delante de mis ojos se desenvolviera una representación cósmica sin sentido. Era lo que más tarde, leyendo a Ottiero Ottieri, descubriría como el sentimiento de la «irrealidad cotidiana», pero entonces tenía trece años y lo traduje a mi modo: por primera vez dudé de la existencia de Dios y pensé que el mundo era una ficción sin objeto alguno.

En cuanto salí del estadio, fui corriendo asustado a confesarme con un sensato capuchino, quien me dijo que mi idea era bien extraña, ya que personas dignas de fe como Dante, Newton, Manzoni, Gioberti y Fantappié (analista italiano) habían creído en Dios sin problemas. Confundido ante el consenso de tanta gente, postergué casi una década mi [188] crisis religiosa. Digo todo esto para explicar que, desde siempre, el fútbol ha estado para mí asociado a la ausencia de fines y a la vanidad del todo, al hecho de que el Ser no puede ser (o no ser) más que un agujero. Quizá por esto (creo que único entre los vivientes) he asociado siempre el juego del fútbol con las filosofías negativas.

Dicho esto, cabe preguntarse por qué hablo precisamente ahora del campeonato. Es sencillo: la dirección de L'Espresso, en un rapto de vértigo metafísico, ha insistido en que se hablase del evento desde una perspectiva de absoluto distanciamiento y para ello se ha dirigido a mí. Jamás ha habido una elección mejor y más sagaz.

Debo aclarar ahora que, en realidad, no tengo nada en contra de la pasión futbolística. Al contrario, la apruebo y la considero providencial. Esas multitudes de hinchas apasionados segados por el infarto en las graderías, esos árbitros que pagan un domingo de celebridad exponiendo su persona a graves injurias, esos excursionistas que descienden ensangrentados del autocar, heridos por los vidrios rotos a pedradas, esos festivos mozuelos que, borrachos, recorren por la tarde las calles, asomando su bandera por la ventanilla del utilitario sobrecargado y se estrellan contra un TIR, esos atletas destruidos psíquicamente por lacerantes abstinencias sexuales, esas familias arruinadas económicamente por ceder a insanas reventas en el mercado negro, esos entusiastas cegados por el estallido de un petardo celebratorio me llenan de alegría el corazón. Soy tan partidario de la pasión futbolística como lo soy de las carreras, de las competiciones motociclistas al borde de los precipicios, del paracaidismo desatinado, del alpinismo místico, de la travesía de los océanos en botes de goma, de la ruleta rusa y del uso de drogas. Las carreras mejoran las razas, y todos estos juegos que acabo de enumerar conducen afortunadamente a la muerte de los mejores y permiten que la humanidad continúe tranquilamente sus vicisitudes con protagonistas normales y medianamente desarrollados. En cierto modo estaría de acuerdo con los futuristas en que la guerra es la única higiene del mundo, con una pequeña corrección: lo sería si se consintiera que participaran sólo los voluntarios. Pero, desgraciadamente, la guerra también implica a los renuentes, y en este sentido es moralmente inferior a los espectáculos deportivos. * Este artículo fue redactado con ocasión del Mundial de 1978. Con algunos cambios y alguna bandera más valdría también para el de 1982. Lo bonito del fútbol es que jamás cambia.

Quede claro que hablo de espectáculos deportivos y no de deporte. El deporte, entendido como práctica en la que una persona, sin fines de lucro, comprometiendo su propio cuerpo, realiza ejercicios físicos en los que hace trabajar los músculos, además de hacer funcionar plenamente sus pulmones y circular la sangre, el deporte, [189] decía, es algo muy hermoso, por lo menos tanto como el sexo, la reflexión filosófica y los juegos de azar con garbanzos como apuesta.

Pero el fútbol no tiene nada que ver con esa concepción del deporte. No en cuanto a los jugadores, que son profesionales sometidos a las mismas tensiones que un obrero en la cadena de montaje (salvo despreciables diferencias salariales). Y tampoco en cuanto a los espectadores —es decir, a la mayoría—, que se comportan exactamente como cuadrillas de maníacos sexuales que fueran, no una vez en la vida, sino todos los domingos, a Amsterdam para ver cómo una pareja hace, o finge hacer, el amor (o como aquellos niños pobrísimos de mi infancia a quienes se prometía llevarles a ver como los ricos tomaban helados).

Una vez expuestas estas premisas, se comprende por qué estas últimas semanas me siento muy relajado. Neurotizado, como todo el mundo, por los recientes y trágicos sucesos, acabado de salir de un trimestre en el que había que leer todos los periódicos y estar pegado al televisor esperando el último mensaje de las Brigadas Rojas, o la promesa de una escalada del terror, ahora puedo dejar de leer los periódicos y no ver la televisión y, a lo sumo, buscar en octava página noticias sobre el proceso de Turín, la Lockheed o el referéndum. En las restantes páginas sólo se habla de cosas de las que no quiero saber nada. Los terroristas, que han desarrollado mucho su sentido de los mass-media, lo saben muy bien y no intentan nada interesante, porque advierten que, como noticia, acabarían entre los ecos de sociedad y la página dedicada a gastronomía.

No vale la pena preguntarse por qué los campeonatos han monopolizado morbosamente la atención del público y la devoción de los mass-media: desde la conocida historia de la comedia de Terencio, a la que no asistió nadie porque había un espectáculo de osos, y las agudas consideraciones de los emperadores romanos sobre la utilidad de los espectáculos circenses, hasta el cuidado uso que todas las dictaduras (incluida la argentina) han hecho siempre de los grandes acontecimientos agonísticos, es tan evidente y notorio que la mayoría prefiere el fútbol o el ciclismo al aborto, y Bartali a Togliatti, que no vale siquiera la pena de reflexionar sobre ello. Pero visto que se me induce a hacerlo por solicitaciones externas, digamos también que nunca como en este momento la opinión pública, especialmente en Italia, tenía necesidad de un buen campeonato internacional.

En efecto, como ya he señalado en otra oportunidad, la discusión deportiva (entiendo por esto el espectáculo deportivo, el hablar [190] del espectáculo deportivo, el hablar sobre periodistas que hablan del espectáculo deportivo) es el sustituto más fácil de la discusión política. En vez de juzgar la actuación del ministro de Economía (para lo que es preciso saber algo de economía y alguna otra cosa), se discute acerca del proceder del entrenador; en lugar de criticar la actuación del parlamentario, se critica la del atleta; en vez de preguntarse (pregunta oscura y difícil) si el ministro tal ha suscrito oscuros pactos con tal otro poder, la gente se pregunta si el partido final decisivo será resultado del azar, de la prestancia atlética o de alquimias diplomáticas. El discurso futbolístico requiere una competencia que ciertamente no es vaga, pero en resumidas cuentas limitada, bien centrada, y permite asumir posiciones, expresar opiniones, pronosticar soluciones sin exponerse a la detención, al Radikalerlassen o, en todo caso, a la sospecha. No impone que deba decidirse intervenir personalmente, ya que se habla de algo que se ejecuta fuera del área de poder del hablante. En una palabra, permite jugar a la conducción de la Cosa Pública sin los problemas, deberes e interrogantes de la discusión política. Para el varón adulto es como para las niñas jugar a mamás: un juego pedagógico que enseña a mantenerse en su puesto.

Imaginémonos en un momento como el actual en que ocuparse de la Cosa Pública (la verdadera) es tan traumático... Frente a una elección como ésta, seamos todos argentinos, y los cuatro pelmazos argentinos que todavía nos recuerdan que de vez en cuando desaparece alguien en aquel país, que, por favor, no nos echen a perder el placer de esta representación sacra. Les hemos escuchado antes y muy educadamente, ¿qué más quieren ahora? En suma, estos campeonatos son como el queso sobre los macarrones. En fin, algo que no tiene nada que ver con las Brigadas Rojas.

Acerca de las cuales el lector no demasiado distraído sabe que circulan dos tesis (naturalmente, considero sólo las hipótesis extremas, la realidad es siempre algo más complicada). La primera tesis pretende que sean un grupo oscuramente movido desde el poder, quizás extranjero. La segunda tesis pretende que sólo sean «compañeros equivocados», que se comportan de manera execrable, pero por motivos, en última instancia, nobles (un mundo mejor). Ahora bien, si la primera tesis es correcta, tanto las Brigadas Rojas como los organizadores de campeonatos de fútbol forman parte de la misma articulación del poder: las unas desestabilizan en el momento oportuno, los otros reestabilizan en el momento justo. Se pide al público Que siga el Italia-Argentina como si fuese el Curcio-Andreotti y que [191] haga, si es posible, una quiniela sobre los próximos atentados. Si, por el contrario, fuese cierta la segunda tesis, las Brigadas Rojas serían realmente compañeros que se equivocan muchísimo, dado que se afanan con tan buena voluntad en asesinar a políticos y en hacer saltar cadenas de montaje, aunque el poder no se encuentre allí, sino, ¡ay de mí!, en la capacidad que tiene la sociedad de redistribuir rápidamente después las tensiones hacia otros polos, mucho más cercanos al espíritu de la multitud.

¿Es posible la lucha armada el domingo del campeonato? Quizás fuera necesario realizar menos discusiones políticas y más sociología de los espectáculos circenses. Incluso porque hay espectáculos de circo que no aparecen como tales a primera vista: por ejemplo, ciertos enfrentamientos entre policía y «extremismos opuestos», que tienen lugar en ciertas épocas sólo los sábados, de cinco a siete de la tarde. ¿Es posible que Videla tenga infiltrados en la sociedad italiana? 1978


Umberto Eco. La estrategia de la ilusión. Editorial Lumen, Barcelona,1986.

domingo, 15 de junio de 2008

PELOTERO LA BOLA

Al derecho lo volvieron a apalear. Su ERA subió a 5.84, y creo realmente que está en duda su continuidad como abridor del equipo. Apenas duró tres entradas ante los Indios. Lleva 5 salidas muy malas. Insisto, Liván ha perdido mucho en la recta y sus bolas rompientes (cambio, slider y curva) no son efectivas. La Liga Americana es la más poderosa con el madero y el compatriota lo está sintiendo. Tenemos que darle otro voto de confianza, porque en 12 años en las Grandes Ligas se lo ha ganado.

TOMADO DE TERRENO DE PELOTA

LOGO x (MERCADO + MATEMÁTICA)=BLOG

CINE FRANCÉS

Sinopsis
Ella (Nathalie Baye) y él (Sergi López) acuden a su cita en una cafetería. Gracias a la sección de contactos de una revista, según él y a internet, según ella, han encontrado a la pareja anónima con la que canalizar sus fantasías sexuales. Pero lo que ellos creían una relación sexual esporádica, va poco a poco convirtiéndose en algo más, y esto trastorna sus planes.
Comentario:
La película pasó por el Festival de Venecia (1999), donde recibió excelentes críticas y por la que Nathalie Baye consiguió el premio de interpretación femenina, ha sufrido un cambio de título, ya que en Francia se llamaba "Una relación pornográfica" y eso fue una "carga pesada" -según comentó su director, Fréderic Fonteyne-, que hizo que mucha gente "no percibiera la ironía" y se frenara ante el cine por miedo a asistir a una película de tintes pornos.

Y en realidad se trata de una historia de amor, la de un hombre y una mujer que se conocen a través de un anuncio para llevar a cabo una fantasía sexual que ambos comparten. La primera cita dará lugar a otras y lo que en un principio era un lazo meramente sexual, se convierte en una relación pasional que se termina.Sergi López no conocía a Nathalie Baye, ni siquiera de oídas, a pesar de que ella es una de las actrices francesas más reputadas, y eso fue un factor que jugó a favor del rodaje, según confesó Fonteyne, pues durante el mismo "los dos se fueron descubriendo con placer".

En la película los dos personajes van recordando, por separado, su historia de amor ante un entrevistador cuyo rostro no aparece. Este rasgo era esencial para el director, pues le interesaba hacer una película sobre el amor, pero también sobre el recuerdo. "En la entrevista descubren que los dos vivieron esa historia de amor tres años antes y no se la han quitado de la cabeza, por eso necesitan contárselo a alguien, sino dejaría de existir -comenta Fonteyne-. Lo pornográfico de la película es precisamente eso, que se desnuden ante una tercera persona. Eso me sirvió para trabajar sobre distintos niveles de emoción. Lo que se siente al enamorarse y luego al recordarlo, y resulta que lo más emocionante es ese recuerdo".

LOS DOMINGOS CON LES LUTHIERS

Les Luthiers - El regreso del indio