viernes, 20 de febrero de 2009
PASTO: PELÍCULA URUGUAYA QUE ABRE DEBATE SOBRE LA LEGALIZACIÓN DE LA MARIUANA

(EFE) La legislación en materia de drogas vuelve a ser un espinoso tema de debate en Uruguay con el estreno de la película "Pasto", la ópera prima de dos cineastas locales que reivindican "la libertad" del cultivo y consumo de marihuana.
Así lo manifestó en declaraciones a Efe uno de los directores, Valentín Macedo, quien aseguró que el filme -rodado en Uruguay, Bolivia y Holanda- "es político, pero no partidario o de filiación", y "se centra en la libertad, no tanto en la legalización en sí misma".
"Es una película porrera, no lo voy a negar", afirmó el cineasta, que advirtió de que la cinta, codirigida por Martín Presente, "no habla de la legalización desde un punto de vista científico ni pretende ser el único discurso válido".
El consumo de cannabis y el autocultivo definen el argumento de "Pasto", una mezcla de ficción y testimonios reales obtenidos "a bocajarro", indicó Macedo.
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la marihuana es la droga más consumida en seis países suramericanos, entre ellos Uruguay, que ocupa el segundo puesto en el uso de cocaína, tal y como reveló ayer en Viena la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de Naciones Unidas.
Al reciente preestreno de "Pasto" en Montevideo acudieron autoridades como el secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND) de Uruguay, Milton Romani, o la directora del Portal Amarillo -un centro público de la capital donde se atiende a personas con problemas de adicción-, Susana Grunbaum.
Ambos intervinieron en el debate que siguió a la proyección del filme, que plantea "una guerrilla semántica" para "evitar ciertos clichés o lugares comunes" asociados al consumo de droga, indicó Macedo.
El cineasta criticó "la hipocresía" de que en Uruguay "sea legal el consumo pero no la producción, porque ¿cómo surge ese material? ¿Del aire?".
El secretario de la Junta Nacional de Drogas (JND) de Uruguay, Milton Romani, explicó a Efe que la ley prohíbe el cultivo de marihuana, pero "no penaliza la tenencia para el consumo personal de cualquier tipo de droga".
Romani invitó a los creadores a "reflexionar más allá del derecho individual a consumir" para afrontar "el compromiso social con quienes tienen problemas con la marihuana y otras drogas".
La directora del Portal Amarillo de Montevideo, que cada semana atiende a unas trescientas personas entre pacientes con problemas de adicción y familiares, Susana Grunbaum, achacó al "individualismo" el argumento de muchos jóvenes de "déjennos consumir, es nuestro derecho".
Aunque se mostró de acuerdo con la legalización del cultivo y la venta de marihuana, pues sus consumidores "se exponen a círculos peligrosos", Grunbaum subrayó la necesidad de una "acción colectiva de distintos estamentos sociales" basada en "el debate sobre estos temas, pues ahí puede surgir el consumo responsable".
jueves, 19 de febrero de 2009
Quito Septiembre: COMO APRENDER EL ARTE DE OLVIDAR Y GOZAR....
Ale Gutierrez, en Ginebra.
El audio es bueno, la imagen calidad YouTube... pero el archivo valioso, para los que quitamos Septiembre.
LA MUSICA EN CUBA
Este señor hacia bailar a los jóvenes del 70.
Este señor fue entre otras cosas, uno de los primeros cantante de los Van Van. Hoy su hijo, tambien alli canta: "Bendito que me diste la fe.... pa cantar como va,,,, pa cantar con é".
Les dejo con el Lele, sus recuerdos que ya son los nuestros. No dejen de ver el look de la época, y algún que otro personaje que sale preguntando...
PRESUNTO PARRICIDA EL ABOGADO DE MADRES DE PLAZA DE MAYO

Comentario publicado en Clarin el 27-Marzo-1998
Por EDUARDO PARISE. De la Redacción de Clarín
La historia empieza como si fuera una escena pensada por Quentin Tarantino para su película Tiempos violentos: el portero de un edificio descubre que, desde el baúl de un auto estacionado sobre una avenida, un hilo de sangre gotea sobre el asfalto. Entonces llega la Policía y encuentra, en dos bolsas de nailon, los cadáveres de una pareja.
No se trató de una ficción: el hecho ocurrió en la tarde del 3 de junio de 1981; el auto era un Dodge Polara estacionado en la avenida Coronel Díaz al 2500, en Buenos Aires, y los cadáveres eran el ingeniero Mauricio Schoklender y su esposa Cristina Silva. Semejante hallazgo, en pleno Barrio Norte -una zona de buen nivel- conmovió a los argentinos.
Eran tiempos de dictadura militar y ese hecho sangriento alteraba la paz de los cementerios impuesta por el terrorismo de Estado, que no sólo había terminado con la guerrilla sino con cualquier intento de resistencia a su autoritarismo. Después de un proceso en donde las dudas no estuvieron ausentes, la Justicia determinó que los autores del crimen habían sido Sergio y Pablo Schoklender, los hijos varones de la pareja.
Y aunque ellos después negaron su responsabilidad, para la Justicia todo se desarrolló el 30 de mayo de 1981, luego de que el matrimonio, junto con sus hijos Sergio, Pablo y Valeria, volvieran de festejar el cumpleaños número 23 del hijo mayor de los Schoklender. Ya en el departamento donde vivían (en 3 de Febrero 1840, del barrio de Belgrano), el ingeniero y su hija se fueron a dormir. Después lo haría Cristina Silva quien, dicen, había tomado mucho. Para entonces, sus problemas con el alcohol eran algo serio.
Según la investigación judicial, Pablo odiaba a su madre porque ella, entre otras cosas, le había hecho propuestas incestuosas. Los demonios se soltarían ya entrada la madrugada. Los investigadores dijeron que Pablo despertó a su hermano y empezaron a discutir sobre la posibilidad de matar a sus padres. También dicen que la madre escuchó las voces, se levantó y fue hasta la cocina. Allí fue cuando Pablo la golpeó en la cabeza con una barra de hierro y Sergio la remató estrangulándola con una soga. Al padre, lo mataron en la cama, también con el hierro y la soga.El hallazgo llegaría con la escena del auto goteando sangre. En ese momento, Sergio ya le había pedido 5000 dólares prestados a un amigo de su padre y, junto a Pablo, habían buscado refugio en Mar del Plata. Pero la Policía los tenía en la mira.
Al mayor lo detuvieron en la localidad de Cobo, cerca de Mar del Plata; Pablo había llegado un poco más lejos: lo capturaron en Ranchillos, Tucumán. Desde la noche negra del crimen apenas habían pasado cinco días. La primera versión de Sergio buscó proteger a Pablo y el mayor de los Schoklender cargó sobre sus espaldas toda la culpa.
Pero cuando ya estaba en la cárcel, contó otra versión: Mi padre se dedicaba al tráfico de armas y el crimen lo cometió un comando. Su hermano apoyó esta teoría. Pero la primera versión pareció tener más peso y, el 12 de marzo de 1985, la jueza Martha Lopardo condenó a Sergio a prisión perpetua y absolvió a Pablo, que quedó libre. Sin embargo, la falta de mérito para el menor de los hermanos duraría un poco más de un año: el 7 de abril de 1986, la Cámara de Apelaciones cambió la absolución por perpetua y pidió su captura.
Lo agarraron recién el 14 de mayo de 1994 en Bolivia. Su nuevo nombre era Jorge Velásquez, un comerciante argentino radicado en Santa Cruz de la Sierra. Se había casado y, aunque en ese momento estaba separado, tenía una hija. La pista para su detención llegó porque había emitido un cheque sin fondos y estaba preso. Apenas lo liberaron, Interpol lo detuvo: volvía a ser Pablo Schoklender.
Pablo todavía sigue en la cárcel, cumpliendo su condena. Sergio, en cambio, después de pasar 14 años preso salió en libertad condicional el 28 de noviembre de 1995: lo benefició la aplicación de una ley que computa como dobles los años en que estuvo detenido y sin condena.
En la cárcel, Sergio estudió Derecho y Psicología; sus títulos de abogado y psicólogo son hoy dos de sus orgullos. En tanto que abogado ya le tocó defenber a los hermanos Da Bouza, ambos acusado de matar a su padre.
Pero se niega a hablar del crimen por el que lo condenaron. De eso sólo hablaré cuando Pablo pueda salir, suele decir, como queriendo sepultar aquella pesadilla.
A la fecha de hoy 23 de enero del año 2009, muchas cosas ocultas están empezando a salir a la luz y a quedar en evidencia que los verdaderos asesinos fueron personas ligadas al ex almirante Massera en la última dictadura militar, debido a negocios en la compra y venta de armamento militar.
LA CARA FEMENINA DE UN PAÍS ROTO

LO QUE SIEMPRE QUISO SABER DEL OSCAR
miércoles, 18 de febrero de 2009
Teaser trailer de 'Los abrazos rotos' la nueva de Almodóvar
Sin dudas, su estilo se perfecciona y yo encuentro más énfasis en la estetica que en el melodrama
Esperemos....
Se estrena 18 de marzo
La película nace de una foto tomada en 1999, donde se veía a una pareja abrazándose en la playa de Lanzarote.
La historia gira en torno a un escritor que recuerda el accidente en el que perdió la vista y la mujer que amaba.
LA CAPACIDAD METAFÓRICA ES EL PRIMER REQUISITO DEL TALENTO
La ciencia, a medida que va irrumpiendo en la cultura popular, ofrece respuestas a las mujeres y los hombres de la calle, que antes debían buscar en los protagonistas del pensamiento dogmático o en los brujos. La búsqueda del talento y la creatividad es un buen ejemplo.
¿Han oído hablar de la capacidad metafórica? Es el primer requisito del talento; la especie humana se supone que lo desarrolló hace unos cincuenta mil años. El primer día que uno de los homínidos cazadores recolectores exclamó “¡Mi hijo es más fuerte que el hierro!” estaba activando un don insospechado de mezclar dominios cerebrales distintos como el biológico –el hijo– con el dominio, hasta entonces separado, de los materiales –en este caso, el hierro–.
Cincuenta mil años después, los catedráticos utilizan una palabra para el mismo don: multidisciplinariedad. Sin ejercicio del poder metafórico o multidisciplinar no hay talento que valga.

Sin inhibidores latentes como éstos, es decir, aquellos que permitan asimilar información o conocimientos procedentes de lugares dispares, como ocurre con los artistas, no hay talento que valga.
¿Hay que decidir con el corazón o con la razón? Durante mucho tiempo se creyó que el talento era el fruto de una reflexión. Nunca se habían analizado científicamente los mecanismos intuitivos. La intuición no se consideraba siquiera conocimiento. No te podías fiar de la intuición. Más tarde, el análisis científico demostró que gran parte de la historia de la evolución transcurrió a golpe de intuición. Cuando no había tiempo para ponderar distintos factores, se tomaban decisiones intuitivamente; y la verdad es que, poco a poco, se pudo constatar que el margen de error en los procesos automatizados no era mayor, sino todo lo contrario, que el de los procesos discriminatorios, cuando había tiempo para pensar.
En los últimos años, la ciencia ha ido más lejos y ha llegado a la conclusión de que, en determinados casos, es mucho más segura la intuición que la razón. ¿Cuándo? Cuando no se dispone de toda la información necesaria. En muchas ocasiones, menos información es mejor que mucha información. Un ejemplo: ¿qué población tiene más habitantes, Toledo o Guadalajara? Si la pregunta se hace a españoles, que sobre este particular tienen bastante información, la opinión estará muy dividida. Si la misma pregunta se hace a ciudadanos franceses que han oído hablar de Toledo alguna vez estudiando la historia, pero poco más, el porcentaje de aciertos en las respuestas será, con toda probabilidad, más cercana a la realidad: Toledo.
El talento depende, por último, del coeficiente intelectual. De lo listo que sea uno. Eso es lo que se había creído siempre. Pues es falso. Resulta que el mejor jugador de hockey sobre patines lo es porque le ha dedicado al tema un promedio de diez mil horas. Lo mismo que el primer jugador de baloncesto del mundo. Lo mismo que Bill Gates a la programación de ordenadores. Sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga.
martes, 17 de febrero de 2009
CINE FRANCÉS: PARLE-MOI DE LA PLUIE

tomado de cine y letras
Este invierno es frío; tanto, que todo el mundo habla del tiempo, de la lluvia que no deja de caer, de la nieve que llega sin previsiones acertadas. Un tiempo que obliga, ineludiblemente, a hablar del cambio climático.
Al fin y al cabo, el tiempo atmosférico siempre es la excusa para iniciar o mantener una conversación. En contraste, el tiempo de la vida es efímero, y no nos permite reaccionar ante acontecimientos evidentes.
En este sentido, me sorprendió Háblame de la lluvia (Parlez-moi de la pluie), de Agnès Jaoui, una comedia costumbrista, muy actual, sincera y directa. Lo que narra no se aleja de la cotidianidad, y sin embargo, deja un margen a la sorpresa, como sucede en los mejores relatos de iniciación y autodescubrimiento.
Una eventualidad familiar sirve para desencadenar reacciones individuales adormecidas a lo largo de los años. En este caso, se trata del reencuentro de Agathe (Angès Jaoui) y su hermana Florence (Pascale Arbillot). Los suyos son dos modos de vida muy diferentes, que apuntalan el estilo de ambas, y también todo un cúmulo de sentimientos: contradictorios, sí, pero plasmados con realismo.
La afectividad sirve de la clave narrativa. Agathe se distanció de su lugar de nacimiento porque no lo soportaba. Florence se aferró a él y consiguió sobrevivir en esa pequeña ciudad. Sus vínculos se extienden hacia Minouna (Mimouna Hadji), la guardiana de la finca, y su hijo Karim (Jamel Debbouze), recepcionista de hotel y aprendiz de cineasta, quien se relaciona con Michel Ronsard (Jean-Pierre Bacri), un conocido documentalista venido a menos.
Agathe y Florence tienen que ordenar lo que su madre dejó tras su muerte. Su visión de la infancia y juventud refleja los caminos que ambas han seguido y la determinante influencia de su madre en su educación.
A modo de metáfora, las fotografías guardadas en una caja metálica transmiten antiguos recelos, y confirman el predominio de una sobre otra.
Karim no entiende por qué su madre continua trabajando para la familia como si fuera una criada. Está ilusionado con el documental que quiere hacer con Michel sobre Agathe, una mujer triunfadora metida en política. Lo que Karim desconoce es que Michel ya no es el gran director que fue en otro tiempo.
Cuando se compone un fresco humano como éste, los decorados resultan anecdóticos: interesan en mayor medida el diálogo, las inquietudes, los roces y vivencias interiores.
El encuentro de todos estos personajes va definiendo perfiles humanos que tienen un valor universal. De hecho, no hay nada en esta película francesa que resulte ajeno a cualquier espectador de otro país.
En Háblame de la lluvia queda de manifiesto que la cultura no sirve para convertir a una persona en espejo de virtudes. Cada quien, como se suele decir, afronta los problemas –sean sociales, económicos o íntimos– como mejor puede.
En ocasiones, como se advierte en Agathe, una personalidad fuerte oculta un alma debilitada por las contrariedades. No tener tiempo para pensar en las cosas más sencillas deriva en esa frustración que surge al no conseguir lo deseado, al abandonar un sueño, al perder la emoción de las pequeñas cosas. Todo ello, además, se entiende como una gran injusticia, y en definitiva, plantea un sólido argumento que permite cargar de culpa a los demás.
Ya ven cómo acaban disfrazándose las debilidades.
Ante ese chantaje emocional de Agathe, la respuesta de Florence es comprensiva, lo que no se ajusta realmente a los hechos. Es más: no siempre tienen que ser los otros quienes den el paso y muestren su apoyo a una personalidad como la de Agathe.
He aquí la lectura más profunda que admite Háblame de la lluvia: la evolución en la manera de pensar no sólo llega con la edad, sino que implica una actitud fuerte para decidir lo que uno quiere. El problema es la indefensión afectiva en la que muchas personas se encuentran. Quizás por su educación, no son capaces de dar el paso necesario para salir de la rutina, renunciando a otros alicientes.
Es el caso de Florence. Ella puede estar de acuerdo con lo que piensa su hermana sobre el papel de la mujer, pero le resulta difícil escapar del círculo en el que la ha encerrado su marido. No despide a Mimouna porque es como su madre. Se va a la cama porque su esposo no puede dormir si ella no le acompaña. Es sumisa, como Mimouna o como, en el fondo, lo es la propia Agathe.
Sin duda, Háblame de la lluvia es un filme bello, sencillo, emotivo, realista, chispeante en sus diálogos. Llega a ser soberbio en algunas situaciones –la entrevista rodeada de ovejas, el coche en la cuneta, la charla con el agricultor, el juego con la hormiga…– y mantiene un nivel excelente en su conjunto.
(Copyright © Emilio C. García Fernández)
HAVANA CLUB PREMIUM: CUBA BARREL PROOF
Ron de aspecto ambarino, con aromas a caramelo, nuez tostada, especias y tabaco. Con mucho y cuerpo y sabor a caramelo oscuro, cacao, café, tabaco dulce y especias agridulces.Se bebe lentamente, solo o con hielo. Este Ron luego de ser envejecido, es trasladado a barricas más jóvenes, para acentuar su sabor a roble, tiene un volumen alcohólico de 45º.
Fuente: www.havana-club.com
El criterio de un especialista.
Hacía tiempo que no probaba un licor que traía tantos buenos recuerdos a través de sus aromas. La última vez que probé caté algo similar, en cuanto a características, potencia, creo que fue cuando os traje el Bourbon de Maker´s Mark. Pero hoy se trata de un ron bastante extraño en nuestras licorerías o coctelerías, el Havana Club Cuban Barrel Proof. Qué en palabras del maestro ronero Don José Navarro se trata de: Un ron unico que transporta directamente a nuestras antiguas bodegas de añejamiento"
Y la verdad que sí. Todas las sensaciones que aporta, vista, aromas, tacto con la boca y gusto hacen sentir como si te transportaras directamente al momento en el que sacan el ron directamente de la barrica para introducirlo en las botellas.
La peculiaridad del ron elaborado en cuba lo hace el método de añejamiento, además del clima y la caña de azúcar de la isla. Sin duda alguna no se puede hablar de un solo ron, hay que hablar de rones y en cada lugar se utiliza un método distinto.
En el caso del Havana Club Cuban Barrel Proof tenemos un ron de 45º, algo sumamente distinto al resto de rones que se obtienen con 40º. Esto se consigue a través de la selección de rones añejados en barriles que constituirán la mezcla final para introducir en la botella. Una mezcla que se vuelve a añejar en barriles de roble jóvenes, pero utilizados anteriormente para conseguir Bourbon.
Lo primero como en (casi)todas las catas es aproximarse al líquido a temperatura ambiente, aunque a la hora de tomarlo seguramente nos decantaremos por hacerlo con hielos o en el algún coctel o combinado bien frío.
El color del Havana Club Cuban Barrel Proof es muy similar a otros rones añejados con tonos ámbar suaves y brillos bastante buenos que invitan a seguir catando. Además es muy limpio a simple vista y se observa una gran melosidad del dulce de la caña de azúcar. Ya que una vez movida la copa se puede observar incluso un par de minutos después la marca dulce que deja el ron en la copa.
La verdad que no hace falta agitar excesivamente la copa para pasarla por lanariz. De hecho aconsejo no hacerlo porque despiertas los 45 º de alcohol y no es muy agradable. Con la copa bien parada se aprecian aromas del añejamiento en barricas de bourbon, de ahí los toques a aromas de vainilla, toffee y especias tostadas. Y como no podía ser menos al tabaco de un buen puro cubano.
El gusto es tal vez lo más difícil de apreciar. Lo mejor es un sorbito muy pequeño y pasarse el ron paseándolo por la lengua de un lado a otro. Todos los sabores que se encuentran son dulces, caramelos fuertes (más que rubios) y sensaciones muy fuertes debido a la potencia aromática que desprende.
Lo mejor para beber el Havana Club Cuban Barrel Proof es solo con hielos, rebaja notablemente los efectos del alcohol. Y se disfruta de una manera increíble.
OTRAS FORMAS DE RELATO PERIDÍSTICO

lunes, 16 de febrero de 2009
NI DE AQUÍ NI DE ALLÁ: A Mí, ME SIRVE EL SAYO
.. Y cuando llegue la cuenta
Con soledad la he pagado
No hay beneficio sin precio
ni por venir sin pasado
LA LITERATURA CUBANA QUE HEREDAMOS DE LOS SESENTAS
Guillero Rosales , salió de La Habana rumbo a Madrid a los 33 años, en julio de 1979, y pudo llegar a Miami en enero de 1980. Estaba dispuesto a continuar su obra fuera de la Isla...
