domingo, 14 de septiembre de 2008

INVERTIR EN EL ARTE DEL FUTURO

Un hombre observa la obra de Andy Warhol
¿Es el arte por amor al arte algo del pasado?

¿Cuánto puede valer una pintura, US$2000, US$3.000, US$20.000? Ésa es la pregunta que hoy en día se hace el mercado del arte.

En momentos en que la crisis crediticia parece tocar la vida de muchas personas, el mundo del arte no muestra signos de sufrir sus efectos, al menos de acuerdo el especialista Godfrey Barker.

"Ahora me doy cuenta de que el arte, por amor al arte, era en realidad un grito de auxilio de Oscar Wilde y sus amigos frente a la realidad, que es arte por dinero".

"Pasará mucho tiempo hasta veamos nuevamente precios tan buenos como los de ahora, aunque tal vez estemos tan sólo en el comienzo de un boom que puede llegar a durar tanto como el del siglo XIX: unos 32 años, entre 1863 y 1895".

Un mercado que crece

Cuando la bolsa de valores cae, otras inversiones vienen a llenar el vacío. Esto es lo que quizás esté pasando ahora en el mercado del arte.

Una mujer visita una exhibición de Helmut Newton
La fotografía se ha transformado recientemente en un objeto de colección preciado.

Las ventas de arte contemporáneo durante la última primavera alcanzaron un total de US$500 millones, si tomamos en cuenta a las principales casas de remates a ambos lados del Atlántico.

Los inversores parecen tener más confianza en el pintor y grabador estadounidense Mark Rothko que en gobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King.

Y no son solamente las pinturas las que están aumentando en su valor, las fotografías también se han convertido en uno de los objetos de colección más preciados.

"A principios de la década de los 90 el récord de venta (de una fotografía) era de US$10.000 o US$15.000. Ahora los récords alcanzan los US$2,5 millones o US$3 millones", afirma Joe Kraeutler, Director de Fotografía de la casa de arte y remates Phillips de Pury en Estados Unidos.

Préstamos para todos

Pero si usted quiere comprar una obra de arte de ese valor y no tiene el dinero, ¿qué puede hacer?

Bueno, puede ponerse en contacto con Ian Peck, del Art Capital Group, una compañía que funciona como una banco privado para coleccionistas de arte.

La empresa le puede prestar un 50% del precio de la pieza que quiere comprar.

"Un préstamo típico ronda los US$5 millones, por eso nosotros no tenemos miles de cliente", explica Peck.

El préstamo más grande que otorgó la firma fue a una corporación, por un total de más de US$30 millones, para la compra de varias obras de arte.

Pero, ¿cualquiera puede acceder a estos créditos?

"Nosotros le prestamos a quien sea, pero nunca por debajo de los US$250.000, simplemente porque no apuntamos a ese tipo de negocios", responde Peck.

¿Qué compro?

Damien Hirst frente a su obra
Las obras del artista británico Damien Hirst se cotizan muy bien en el mercado del arte.

La pregunta que resta es qué comprar: ¿cómo reconocer aquellas obras cuyo valor aumentará con el tiempo?

"Ningún coleccionista compra en el vacío, tener información es fundamental", dice Ethan Wagner uno de los directores de Art Advisory Services en el bajo Manhattan.

"No puedes ser un coleccionista si lo que haces es mirar un poco a ver qué hay y luego eliges cosas", agrega.

Thea Westreich, esposa y socia de Wagner, señaló que durante los primeros seis meses con un cliente, el trabajo consiste en acompañarlo a los museos y galerías para que se familiarice con el mundo del arte contemporáneo.

En ese período, el cliente no compra nada.

"Lo último que quieres es hacer que alguien compre cosas que te apasionan a ti, porque ahí el proceso se termina y se transforma en: 'consígueme un Damien Hirst, tráeme un Warhol' y eso no es coleccionar", dice Wagner.

El secreto está en identificar de dónde vendrán las próximas tendencias.

"Creo que en 20 años los precios más caros en el mercado del arte estarán en China, Rusia e India, probablemente de artistas que nunca hemos escuchado en el mundo occidental, y posiblemente, de cuadros que aún no han sido pintados", afirma Godfrey Barker.

Quizás, todos los turistas que ahora viajan a Pekín para asistir a los Juegos Olímpicos deberían pasar tanto tiempo en galerías de arte como en estadios, si en el futuro quieren hacer un buen negocio.

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