jueves, 22 de enero de 2009

DERECHOS DE AUTOR, DERECHOS DEL LECTOR

Tomado de librodenotas

No entienden nada. Es cierto que todo va demasiado rápido, que los cambios profundos se tomán décadas, hasta centurias, como un paisaje cuyo cambio no es perceptible a un ojo, sino a la estirpe. Pero el cambio ya está aquí, y resistirse no es sólo enfrentarse con murallas de paja a un huracán, sino ofrecerse al viento para ser zarandeado. A Google no le dejan crear la biblioteca universal. En realidad, su proyecto era tan tímido que de aquellas obras cuyos derechos de autor estaban vigentes se limitaban a ofrecer extractos del libro. Pero ni eso: ha de pagar cantidades ingentes de dinero en concepto de indemnización a todas las editoriales profanadas. Es la misma patraña que la de un gobierno que se vanagloria de ser adalid de la cultura y se alía con los intereses privados para coartarla. Habría que demostrarles cuánto se equivocan de una manera brutal, definitiva. Propongo una utopía: borrarles de todos aquellos espacios de los que abominan; que Google retire todos sus libros, que nadie descargue ninguno de sus títulos, que todas las canciones, las películas, los libros sean retirados de cada servidor, cada programa, cada ordenador; que les embargue el silencio más atroz y vendan entonces sus productos en medio de su ruido.

22 de enero de 2009